Penitenciágite!

hqdefault

Cantaba Bob Dylan aquello de“Man gave names to all the animals, in the beginning, long time ago” (el hombre dio nombre a todos los animales, en el principio, hace mucho tiempo) y la frase, que parece una chorrada descomunal, acaba teniendo mucho sentido pese a ser el título de una de las peor consideradas canciones de Dylan.

Dejando de lado la intención de la letra, que podríamos discutir durante horas, los humanos necesitamos poner nombres a las cosas. Da igual si es un objeto, una idea o una organización criminal, la cuestión es ponerle nombre, matricularla. Sólo así la vamos a poder identificar. O lo que es lo mismo: sólo así la poseemos verdaderamente. Nombrar a la cosa a nuestra conveniencia lingüística  es bautizarla y hacerla miembro de nuestro dominio humano.

¿Dominio? Sí, dominio. No podemos vencer a un enemigo desconocido. Y al nombrarla (al ponerle nombre) esa “cosa” ya es inteligible como idea (a lo Platón) y a la vez intervenible y clasificable (como Aristóteles). Es entonces cuando la podemos dominar, aprehender y adaptar a nuestra causa.

Hace unos años los malos estudiantes eran vagos, cenutrios o despistados. Eso no tenía cura. Ahora decimos que sufren de TDA, TDA-h, disfunción volitiva y tantas más descripciones para justificar el fracaso escolar del chaval que no tiene interés alguno en los ríos de España o en los tiempos verbales del subjuntivo.

Y entonces, Eureka!, ya es nuestro, ya lo podemos etiquetar y así crear mecanismos sanitarios, sociológicos o psicológicos que traer al pobre chaval, ahora enfermo diagnosticado, de vuelta al redil de los sumisos ciudadanos. Uno piensa que si a Einstein le hubieran detectado Síndrome de Asperger a tiempo aún creeríamos que la energía y la masa van por libre, y desde luego nos deberíamos olvidar de tener teléfonos móviles, entre otras “cosillas”.

Todo esto es una excusa para poner un título a este blog naciente. No lo puedo hacer sin título. ¿Cómo lo encontrarías si no tiene nombre? ¿Cómo ibas a citarme, lector, si no puedes decir quién es este blog? Es que ni criticarme.

Así que me pongo el disfraz de Bob Dylan y le busco un título: Penitenciágite!, la palabreja que conoce todo el que haya visto o leído “El nombre de la rosa”, el grito de Salvatore, el antiguo  dulcinista escondido en la Abadía, y que viene a decir “Haz Penitencia!”.

Y yo la hago desde el principio. Por la tonterías que pueda llegar a escribir aquí y, sobretodo, por darle nombre y querer dominar las palabras.

A fin de cuentas, y como acaba el mismo “El nombre de la rosa”:  Stat pristina rosa nomine, nomine nuda tenemus”.

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s